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MARCELO EBRARD O LA TRANSFORMACIÓN DE MÉXICO DF

Publicado por Juan Gavasa el 03 de Febrero del 2014

Ebrard ha dibujado la evolución de la ciudad durante la última década, comparando lo que él ha llamado “atmósfera general de apocalipsis” de finales de la década de los 90 con el estado actual de optimismo y progreso.

El que fuera Alcalde de México DF entre 2006 a 2012, Marcelo Ebrard, ha ofrecido una conferencia en Toronto invitado por el Consejo Canadiense para las Américas para exponer las claves de su experiencia al frente de la principal ciudad mexicana. El miembro del PRD (Partido de la Revolución Democrática) realizó durante su mandato importantes transformaciones en la capital mexicana y su gestión fue reconocida por la propia Organización de Naciones Unidas. Ebrard, que imprimió un importante carácter social y medioambiental a sus políticas municipales, basó su estrategia en la recuperación de los espacios públicos de la ciudad, el impulso del transporte público y sostenible, la dotación de servicios culturales y recreativos para los más jóvenes y la configuración de un sentido de comunidad. Tras finalizar su mandato al frente de la capital mexicana fue nombrado por ONU-Habitat Presidente de la Red Global de Ciudades Seguras. Precisamente en las últimas horas ha anunciado que renuncia a este cargo para centrarse en la dirección de su partido con el objetivo de las Presidenciales de 2018, a las que aspira como lider de la izquierda mexicana.

Ebrard ha dibujado la evolución de la ciudad durante la última década, comparando lo que él ha llamado “atmósfera general de apocalipsis” de finales de la década de los 90 con el estado actual de optimismo y progreso. El político mexicano ha recordado que México era una de las ciudades más contaminadas del mundo, sus índices de violencia eran de los más elevados de la región y sus “proverbiales problemas de infraestructuras y tráfico situaban a la ciudad cerca del colapso”.

Una de las primeras medidas que adoptó al llegar al Gobierno de México DF fue el impulso de un plan para que la bicicleta se convirtiera en uno de los principales medios de transporte. “La gente pensaba entonces –ha indicado-, que las bicicletas eran un símbolo del pasado y no del futuro. El futuro eran los coches”. Edbrard ha recordado las reticencias iniciales de la población hacia sus políticas de sostenibilidad, que generaron un importante rechazo social. Sin embargo, su implantación se observa hoy como una experiencia exitosa y un sello de distinción en el propio imaginario de los mexicanos. “Nos inspiramos en el caso de Cophenague (Dinamarca) –rememoró-, y trabajamos para que se convirtiera en lo que es ahora, una expresión de los nuevos valores de la ciudad. La gente va en bici por razones económicas pero también porque representa unos valores modernos”.

Las políticas en materia de comunicación se dirigieron también hace el fomento del transporte público en detrimento de la construcción de nuevas infraestructuras: “en la ciudad sólo el 20% de los ciudadanos usaban el coche, ¿por qué íbamos a gastar dinero público para construir infraestructuras que solo utilizan un 20% de los ciudadanos?”, se preguntó. A este dato añadió una reflexión: “el coche en México representaba la cultura de la diferencia, porque no todo el mundo puede acceder a él. La potenciación del transporte público es una inversión en igualdad”, indicó. Finalmente aportó un dato definitivo que explica su determinación en la aplicación de nuevas políticas en materia de transporte y comunicación: “no tenemos espacio para mas coches. Si en vez del 20% lo utilizaran el 50% la ciudad se colapsaría irremediablemente. Con ese 20% ya somos una de las ciudades con mayor tráfico del mundo”.

Fue obligada la referencia a la contaminación, problema que históricamente ha estado vinculado a la imagen que la ciudad, una de las más habitadas del planeta, exportaba al exterior. El otro aspecto en el que se detuvo de manera profusa el político mexicano fue en el relacionado con la seguridad y la juventud. Convencido de que la violencia es la consecuencia del desarraigo social y la falta de oportunidades, Ebrard explicó que desde su llegada al gobierno de la ciudad comenzó a rehabilitar edificios públicos o crear nuevos espacios como centros culturales para desarrollar actividades extraescolares. La experiencia obtuvo resultados esperanzadores y tuvo un efecto directo en el descenso de los índices de violencia ciudadana: “tenemos que mirar qué pasa con la gente joven fuera de las aulas, las capas de pobreza que existen en determinados barrios y la frustración que genera”, reflexionó.

El político mexicano estableció una relación causa efecto entre sus políticas de dinamización cultural entre los más jóvenes y el descenso de los índices de violencia: “la capital no es la ciudad más violenta de México porque se aplicaron estrategias diferentes. Si no se pone la atención en la gente joven y en la comunidad la violencia acaba incrementándose como fruto de la desesperación”.

En este punto se apoyó en un dato de gran relevancia: cuando en 1993 se firmó el Tratado de Libre Comercio (TLCAN) entre USA, México y Canadá el 51 por ciento de los mexicanos era pobre. 20 años después ese porcentaje sigue siendo el mismo: “El Tratado ha traído riqueza pero es evidente que no ha solucionado uno de los principales problemas que tiene el país”, ha afirmado. Este fenómeno tiene, según su punto de vista, un reflejo directo en los niveles de educación del país, que se manifiesta en la dificultad de la inmensa mayoría de los mexicanos para acceder a estudios universitarios, apenas un 28% de la población.

Ebrard apuntó finalmente que la promulgación de unas leyes que garanticen la libertad y los derechos de los ciudadanos imprime un valor añadido en su sentimiento de pertenencia a una comunidad. Es un camino para que la gente, subrayó, “se sienta orgullosa de tomar responsabilidades y de compartir una identidad”. Como ejemplo graficó expuso la rehabilitación del Centro Histórico de la capital, el traslado del comercio ambulante a otra zona y la recuperación de los viales como espacio público: “toda esta intervención reforzó el orgullo de los mexicanos por su ciudad”.

This article was originally published in Panamerican World.